Un joven licenciado recién ingresado en la Administración Pública asistió a un curso de “Análisis de Estructuras y Puestos de Trabajo”. Al finalizar el curso se le encargó realizar un análisis de la Orquesta dependiente de dicha Administración y presentar recomendaciones sobre cómo mejorar la eficiencia de la misma. Después de un análisis concienzudo y de asistir a varios ensayos y a un concierto, presentó el siguiente dictamen:

I. Durante periodos de tiempo considerables los cuatro oboes no tienen nada que hacer. Por consiguiente, el número de oboes debe ser reducido y el trabajo uniformemente repartido durante todo el programa del concierto, eliminando así los altibajos de actividad.

II. Los veinte violines tocan todos exactamente las mismas notas, lo que
parece una duplicación innecesaria; por consiguiente, el staff de esa sección debe ser reducido drásticamente. Si se requiere un mayor volumen de sonido, se podría obtener mediante aparatos electronicos.

III. El equipo obsoleto es otro tema que justifica investigaciones posteriores. Hay que constatar que el instrumento del violinista principal tiene varios cientos de años de antigüedad, por lo que, si se aplican los ratios normales de depreciación, el valor residual de dicho instrumento está reducido a cero y se aconseja la compra de un equipo más moderno.

IV. Se dedica demasiado esfuerzo a tocar las fusas, lo cual parece ser un refinamiento innecesario. Recomendamos que todas las notas se redondeen a las semicorcheas mas próximas; haciendo esto sería posible utilizar un mayor número de principiantes y operarios de menor categoría.

V. En muchas ocasiones los operarios utilizan una mano para sujetar sus instrumentos; si incorporasen algun artilugio podrían tener esa mano libre para hacer otros trabajos. También se ha detectado que los que tocan instrumentos de viento tienen que hacer esfuerzos excesivos, lo que merma su productividad; un compresor sería suficiente para dar aire a todos los instrumentos bajo condiciones controladas con mayor precisión.

VI. Finalmente, algunos de los pasajes musicales parece que se repiten demasiado, por consiguiente deben recortarse considerablemente. No tiene ningún sentido que los instrumentos de viento repitan algo que ya han hecho los de cuerda; estimamos que, si se eliminan todos los pasajes repetidos, la duración total del concierto podría reducirse a veinte minutos, y no habría necesidad de intermedios.

Parece un chiste ¿verdad?

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